18.9.10

Frente al espejo


Siento que algo oscuro dentro de mi toca a la puerta con desesperación. No puedo creerme tantas mentiras infundadas, tantos comentarios y noticias estúpidas. No conozco el lugar en el que vivo y recientemente me he dado cuenta de que tampoco conozco el lugar de donde vengo. Que nadie se equivoque, soy demasiado adulto para andarme con crisis existenciales.

Miro por la ventana, desde lo alto, y veo a la gente como multitud de muñequitos sacados de maquetas de arquitectura. Todos iguales, pequeñitos, “caminando” sin saber absolutamente nada y aparentando saberlo todo. Veo como nuestra sociedad se diluye lentamente, consumiéndose y desapareciendo en el más profundo de los abismos. No puedes esperar de ellos ninguna reflexión que no se haya escuchado antes en la televisión, no puedes esperar de ellos que conserven un mínimo de respeto y humanidad, ni siquiera puedes esperar de ellos interés por las circunstancias sociales con las que conviven. Están demasiado ocupados pensando cual va a ser el próximo modelito que se van a comprar, o el próximo vídeo juego que sale al mercado, o la próxima mujer que les de sexo a cambio de un poco de cariño. Están demasiado ocupados pensando en lo importante que son sus insípidas vidas, maquillándolas y contándosela a los demás como si fuera una novela de Dickens, sin darse cuenta de que existe mucho más detrás del telón de lo cotidiano.
La gente se sorprende de las matanzas, las bombas y los asesinatos, pero ¿que puedes esperar de una sociedad cuyos niños quieren ser futbolistas o acabar en la cama de algún torero gracias al reality de turno? ¿como podemos progresar si a lo único que nos enseñan por esos 50 centímetros cuadrados por los que vemos el mundo es a matar y a comprar?
El camino que seguimos no solo evoca a la extinción de nuestra especie como la conocíamos hasta el momento, sino que además ya no podremos volver atrás, por que simplemente habremos olvidado como eramos en el pasado. Quizás por que no estará digitalizado, quizás por que este nuevo boom de la imagen va a conseguir que se aniquilen todos los principios de honestidad y humildad que nos quedaban. El que quiera conocer su propia verdad, que se mire al espejo y que piense en todo el dinero que ha desperdiciado creando su propia imagen hacia los demás. Ropa, complementos, silicona, interiores minimalistas, cuberterías para invitados y un sin fin de necedades que solo son el revestimiento de lo que podríamos llegar a ser si dejáramos de pensar en las opiniones manipuladas por los medios de comunicación-persuasión que los demás pueden tener de nosotros.
Para terminar, a modo de consejo personal y sin pretender que resulte paternalista, creo que todos los que leéis esto deberíais empezar a pensar que la realidad es el término más irreal que existe. Es un concepto que depende de millones de factores que están en constante cambio. Lo que hoy es una ley universal, mañana estará en los libros de historia. Si crees en una verdad tangible o visible, acabarás siendo un idiota más. Debemos empezar a cuestionarlo todo. Se que no es un buen método para ser feliz, pero ya nada puede salvarnos del monstruo en el que nos hemos convertido.

Nada es real, no conocemos a nadie, no conocemos este lugar...