3.3.10

El principio, el camino, la clave...

No soy capaz de recordar todas las noches que me unieron a este mundo.

No soy capaz de asimilar la importancia que tuvieron todas las personas que me empujaron hacia delante con la fuerza de una sonrisa, un comentario inteligente o una palabra amable. Todas esas personas, y todas esas noches, pasan por nuestras vidas sin que nos demos cuenta de la importancia que tienen, hasta que estamos demasiado lejos para poder volver a recurrir a ellas. Y entonces tomamos consciencia de que todas las cosas que de verdad tienen valor, ya solo existen en nuestros recuerdos.
Resulta muy triste, pero tengo la esperanza de que con el tiempo podemos llegar a cambiarlo. Me ha costado muchos años entender por que eran tan importantes para mis abuelos las reuniones familiares, los eventos con los amigos o las ocasiones especiales. Ellos, ya son conscientes de que en esta vida, tienes mucha suerte si puedes llegar a la cama por la noche sin demasiados problemas en la cabeza. Ellos ya son conscientes de que cuando van pasando los años, te come la melancolía, por lo bellas que fueron las etapas en que las noches de carcajadas continuas y las profundas charlas entre amigos, formaban parte de la cotidianidad.
Si pudiéramos ver la realidad de nuestro mundo, nos daríamos cuenta de lo afortunados que somos y de las oportunidades que tenemos por el simple hecho de nacer en el mundo "civilizado." No olvidemos que vivimos en un mundo donde mientras unos tienes que recorrer kilómetros para beber agua, otros, con una llamada de teléfono, tiene un pizza en sus mesas. Solo por estar vivos, las posibilidades son infinitas. La revolución empieza en nosotros mismos, si queremos cambiar algo, debemos empezar por nuestro hogar... "Yo soy la revolución. Esta vive en mi"
No desperdiciemos estos años, porque posiblemente sean lo mejor que nos va a pasar en la vida. A todos los que creen encontrar la felicidad en un coche nuevo, o en una tele de plasma, os invito a buscar en vosotros mismos el placer que produce la emoción de un abrazo, de una sorpresa inesperada o de un tierno beso.

Un rumor recorre nuestro mundo...
Hoy, el mensaje debe ser de esperanza, de amor...


Dedicado a todas las personas por las que puedo decir que soy un hombre feliz.