30.4.09

Sobre el principio y el final...

Echo de menos la ignorancia...

Nos pasamos la infancia queriendo ser mayores sin darnos cuenta del maravilloso poder de la inocencia para crear felicidad. Una felicidad pura, sin ningún tipo de influencia ni determinación. No existe ninguna preocupación y crees que nada puede cambiar ese estado de inconsciencia tan agradable. Pero hay algo que siempre lo cambia todo.

A veces pienso que solo vivimos dos momentos en los que se consigue una tranquilidad infinita; la infancia y el momento en el que sabes que llega el final, que ninguna lucha cambiará el destino que nos espera a todos. Es extraño que los extremos en este caso sean tan parecidos y quizás es dramático, pero cuando aprendemos a aceptar que la muerte forma parte de la vida, empezamos a vivir ésta de una manera diferente.

Precisamente, por ese motivo, no entiendo a esas personas que se pasan la vida luchando, trabajando, estudiando, sin dedicarse ni un momento para ellas mismas. Mirar atrás y preguntarte que has hecho con tu vida, tiene que ser una de las peores experiencias existentes. No se me ocurre un pensamiento más desolador que el de avistar el final sabiendo que nada de lo que ha pasado ha merecido la pena.

Nunca debemos perder la oportunidad de ser felices, la oportunidad de reír a carcajadas, la oportunidad de disfrutar cada momento de la forma más feliz posible, por que el sufrimiento llega cuando menos te lo esperas, siempre nos coge por sorpresa, y llega un momento en el que te das cuenta de que es otra de esas cosas que forman parte de la vida. Los años de sufrimiento son aquellos que recordarás más intensamente, son aquellos que te permitirán decir que has vivido y sabes lo que es la vida.

Las burbujas de cristal creadas por los seres que nos rodean para protegernos no duran eternamente, y entre antes seas conscientes de que estas solo en el mundo, más fácil será respirar el aire contaminado de la vida fuera de tu esfera vidriada.


Echo de menos el bello desconocimiento de la realidad.

Echo de menos preocuparme solo por mi mismo en cada momento sin prestar atención a nada más.

Echo de menos aquel mundo que consistía en la diversión, en el entretenimiento y en satisfacer las necesidades básicas de mi propia persona.

Echo de menos la falta de responsabilidad sobre mi existencia.

Echo de menos no ser culpable de nada.

Echo de menos no poder joderme mi propia vida a conciencia.

Echo de menos la inconsciente y complaciente infancia...


Es paradójico, pero en mi opinión, solo el sufrimiento puede hacer que lleguemos a ser felices de verdad, y darnos cuenta de todo lo que echamos de menos solo debe ser una forma de saber por lo que tenemos que luchar. Como ya sabréis, siempre seré un niño grande...

26.4.09

Sabias palabras de Arturo Pérez-Reverte...


Una vez hemos descubierto, gracias al sufrimiento, que estamos atrapados, podemos empezar a quitarnos la venda de los ojos (ese espantoso vestido rojo que nos oprime el corazón y nos cierra la mente) para ver como funcionan las cosas de verdad.

Solo es necesario tener interés, pues existen unos poco seres que ya la conocen y llevan mucho tiempo contándola. El siguiente articulo del señor Reverte titulado "Los amos del mundo" y que se publicó en 1998, es una profetisación asombrosa de la actual "crisis económica."
Gracias señor Reverte por tener los ojos tan abiertos hace tanto tiempo...


Usted no lo sabe, pero depende de ellos. Usted no los conoce ni se los cruzará en su vida, pero esos hijos de la gran puta tienen en sus manos, en la agenda electrónica, en la tecla intro del computador, su futuro y el de sus hijos.

Usted no sabe qué cara tienen, pero son ellos quienes lo van a mandar al paro en nombre de un tres punto siete, o un índice de probabilidad del cero coma cero cuatro.

Usted no tiene nada que ver con esos fulanos porque es empleado de una ferretería o cajera de Pryca, y ellos estudiaron en Harvard e hicieron un máster en Tokio, o al revés, van por las mañanas a la Bolsa de Madrid o a la de Wall Street, y dicen en inglés cosas como long-term capital management , y hablan de fondos de alto riesgo, de acuerdos multilaterales de inversión y de neoliberalismo económico salvaje, como quien comenta el partido del domingo.

Usted no los conoce ni en pintura, pero esos conductores suicidas que circulan a doscientos por hora en un furgón cargado de dinero van a atropellarlo el día menos pensado, y ni siquiera le quedará el consuelo de ir en la silla de ruedas con una recortada a volarles los huevos, porque no tienen rostro público, pese a ser reputados analistas, tiburones de las finanzas, prestigiosos expertos en el dinero de otros. Tan expertos que siempre terminan por hacerlo suyo. Porque siempre ganan ellos, cuando ganan; y nunca pierden ellos, cuando pierden.

No crean riqueza, sino que especulan. Lanzan al mundo combinaciones fastuosas de economía financiera que nada tienen que ver con la economía productiva. Alzan castillos de naipes y los garantizan con espejismos y con humo, y los poderosos de la Tierra pierden el culo por darles coba y subirse al carro.

Esto no puede fallar, dicen. Aquí nadie va a perder. El riesgo es mínimo. Los avalan premios Nóbel de Economía, periodistas financieros de prestigio, grupos internacionales con siglas de reconocida solvencia.

Y entonces el presidente del banco transeuropeo tal, y el presidente de la unión de bancos helvéticos, y el capitoste del banco latinoamericano, y el consorcio euroasiático, y la madre que los parió a todos, se embarcan con alegría en la aventura, meten viruta por un tubo, y luego se sientan a esperar ese pelotazo que los va a forrar aún más a todos ellos y a sus representados.

Y en cuanto sale bien la primera operación ya están arriesgando más en la segunda, que el chollo es el chollo, e intereses de un tropecientos por ciento no se encuentran todos los días. Y aunque ese espejismo especulador nada tiene que ver con la economía real, con la vida de cada día de la gente en la calle, todo es euforia, y palmaditas en la espalda, y hasta entidades bancarias oficiales comprometen sus reservas de divisas. Y esto, señores, es Jauja.

Y de pronto resulta que no. De pronto resulta que el invento tenía sus fallos, y que lo de alto riesgo no era una frase sino exactamente eso: alto riesgo de verdad. Y entonces todo el tinglado se va a tomar por el saco. Y esos fondos especiales, peligrosos, que cada vez tienen más peso en la economía mundial, muestran su lado negro. Y entonces, ¡oh, prodigio!, mientras que los beneficios eran para los tiburones que controlaban el cotarro y para los que especulaban con dinero de otros, resulta que las pérdidas, no.

Las pérdidas, el mordisco financiero, el pago de los errores de esos pijolandios que juegan con la economía internacional como si jugaran al Monopoly, recaen directamente sobre las espaldas de todos nosotros. Entonces resulta que mientras el beneficio era privado, los errores son colectivos, y las pérdidas hay que socializarlas, acudiendo con medidas de emergencia y con fondos de salvación para evitar efectos dominó y chichis de la Bernarda..

Y esa solidaridad, imprescindible para salvar la estabilidad mundial, la paga con su pellejo, con sus ahorros, y a veces con su puesto de trabajo, Mariano Pérez Sánchez, de profesión empleado de comercio, y los millones de infelices Marianos que a lo largo y ancho del mundo se levantan cada día a las seis de la mañana para ganarse la vida.

Eso es lo que viene, me temo. Nadie perdonará un duro de la deuda externa de países pobres, pero nunca faltarán fondos para tapar agujeros de especuladores y canallas que juegan a la ruleta rusa en cabeza ajena.

Así que podemos ir amarrándonos los machos. Ése es el panorama que los amos de la economía mundial nos deparan, con el cuento de tanto neoliberalismo económico y tanta mierda, de tanta especulación y de tanta poca vergüenza.

17.4.09

Atrapados por la corriente...


Llevo semanas sin salir de casa...

Ya no sabía cuantas horas llevaba sin dormir. Tirado en el sofá, con un buen suministro de marihuana, había visto como la noche se había transformado en mañana, y la mañana en tarde. Mi propia miseria se había expandido a mi vida social, y como resultado, la soledad y el aislaminto eran mis únicos acompañantes en el viaje. Hacia meses que había aceptado mi depresión, estaba viviendo atrapado en mi propia burbuja de mierda, sin tener fuerzas ni valor para salir corriendo. La tímida luz que entraba por la rendija de la persiana me insinuaba que existía algo fuera, pero yo recordaba que no era nada que me gustase, y solo la necesidad de consumir mi anestesia mental me hacía salir de vez en cuando.
Cogí lo primero que vi tirado en el suelo de mi habitación, los 100 últimos euros que quedaban en el cajón de la mesa de noche y las llaves, sin preocuparme ni del móvil (estaba apagado) ni de la cartera, no los necesitaba. Al llegar a la puerta, recordé que no estaba preparado para enfrentarme directamente a la luz del sol, así que volví a por mis gafas. En el suelo, junto a ellas, un pequeño papel anunciaba: Jk 9042 Próximo sábado, 7:00...
Al abrir la puerta del portal de mi edificio encontré la calle distinta, el ambiente parecía estar más viciado de lo normal, el aire se hacia difícil de respirar. Empiezo a caminar y siento que algo extraño estaba ocurriendo, las calles estaba completamente desiertas, el tiempo parecía haberse detenido y yo era el único que estaba allí para verlo. Ni una sola persona que yo pudiera ver con mis ojos. Decido seguir caminando en dirección al metro con la esperanza de encontrar algo de vida por el camino. Al acercarme a la avenida principal, dejando a tras las solitarias calles de Les Corts, empiezo a oír un leve murmullo que poco a poco se convierte en un sonido continuo y grave, como el de una multitud en silencio. Giro la esquina, y me tranquilizo al ver que la avenida está llena de gente. Pero mientras me voy acercando, compruebo que nada allí es normal.
Todos visten igual, de color rojo. Caminan de forma acelerada y mirando hacia el suelo, nadie parece advertir mi presencia, todos parecen compenetrados y completamente seguros de su dirección. No hay coches, ni ningún otro medio de trasporte, solo una masa humana completamente ordenada.
Alzo la vista, y las fachadas de los edificios son absolutamente monótonas, como una pared de nichos en un cementerio. Parece que el ser humano se ha convertido en una máquina que habita en cajas apiladas para el almacenaje.
Bajo la vista y me doy cuenta de que estoy totalmente desnudo..., me sonrojo, pero al instante confirmo que para esas personas yo no existo. No estoy ahí, me ignoran completamente.
No puedo salir del asombro y empiezo a sentirme angustiado, pero algo cambia. Siento un roce en mi espalda, me giro y veo una chica morena y muy atractiva que también está desnuda.
- ¿Sabes que esta pasando? - Me pregunta...
Yo intento contestarle, pero por algún extraño motivo no puedo pronunciar palabra. Intento moverme, pero tampoco puedo.
Desde el otro lado de la calle, una persona se acerca. Viste de negro, y lleva un traje rojo en cada mano. Al llegar a donde estamos, me mira con una sonrisa en la cara y me dice: No intentes moverte, ya estás atrapado...

...Me despierto,
7 45 am. - Joder, he vuelto a perder el puto avión.-
Me levanto a toda prisa, cojo las maletas y salgo corriendo hacia el aeropuerto. De camino hacia AV. Madrid para coger un taxi, recuerdo el extraño sueño que había tenido la noche anterior, pues transcurría en aquella calle. Evidentemente, ahora todo era normal, aunque los aburridos edificios volvieron a decepcionarme como siempre.
Me subo al taxi, e indico la dirección. El taxista me mira, y por un momento, percibo que se desprende sabiduría en él. Arranca y yo pierdo mi vista en el transcurrir de la ciudad. Me sentía calmado y relajado por volver a casa, pero unos metros más alante, una visión hizo que un escalofrío me recorriera todo el cuerpo. Era la chica del sueño, caminaba por la calle con un vestido rojo y la cabeza gacha. Al fijarme en su rostro, pude ver como las lagrimas brotaban de sus ojos, ni siquiera me miró. En ese momento, el taxista se volvió hacia mi y me dijo: Esto es la realidad, aquí estás atrapado de verdad...

16.4.09

Algo sobre el más buscado de los sentimientos...

No se como he llegado aquí...

Te pasas la vida buscando este lugar y cuando al fin lo encuentras, no sabes donde estás hasta que empiezas a percibir el mundo de otra forma. De repente, las cosas más insignificantes se vuelven atractivas y adorables, las personas que te hacían vomitar con su airado comportamiento, ahora te producen un leve sentimiento de pena. Sin saber como, has cambiado el rumbo. Vas por un camino común, donde otro ser camina en paralelo manteniendo el mismo paso que tu. Al principio no sabes quien es esa persona, y probablemente nunca lo sabrás del todo, pero decides tirarte a la piscina igualmente, por que existe un inexplicable sentimiento de atracción que no habías sentido antes.

Este inesperado camino asusta, nunca habías pisado sobre él, es totalmente desconocido y te produce una incertidumbre que te acompaña todo el día, hasta el punto de acabar disfrutando de ella. No sabes que encontrarás después del próximo árbol, ni hacia donde girará tu acompañante en la próxima bifurcación, pero la emoción producida por el más bello de los sentimientos te impulsa hacia delante con más fuerza que nunca...

Al mirar a los lados, compruebas que los colores tienen un brillo especial, el mundo transcurre más despacio, en ocasiones tienes la impresión de poder poner en cámara lenta el reloj de la vida y ver las cosas con todo detalle. Inexplicablemente, tu boca tiene unos dos centímetros más de ancho a lo largo del día. Es inevitable sonreír, pues los problemas carecen de importancia y todo lo que se encuentra a tu alrededor es bello y puro. Su simple visión, ese brillo en los ojos del cual eres responsable, consigue que pierdas de vista la realidad y te sumerjas, con el movimiento de su pelo, en la más profunda ensoñación.

Mira al cielo y da las gracias, eres afortunado, estás enamorado...


A petición de Jose García González, un ser enamorado...

14.4.09

La pérdida de la esperanza...

Anoche tuve una pesadilla horrible...

Soñé que nos veíamos después de 4 meses y tu me decías que ibas a casarte. No se si voy a ser capaz de afrontar esto, no se cuanto tiempo voy a seguir pensando en ti. Se que perdí mi oportunidad y tu seguiste tu camino, pero quiero que sepas que si el sexo se vuelve rutinario y el matrimonio aburrido, yo siempre estaré ahí... Ya no puedo evitar que formes parte de mi.
...Siempre estarás en mis recuerdos...

"Incluso en estos tiempos
en los que soy feliz de otra manera,
todos los días tienen ese instante
en que me jugaría la primavera

por tenerte delante.

Incluso en estos tiempos
de volver a reír con los amigos,
todos los días tienen ese rato
en el que respirar es un ingrato
deber para conmigo.
"

13.4.09

Influencias

Supongamos por un momento que de golpe y porrazo, se borraran todas nuestras ideas preconcebidas, todos nuestro prejuicios, todos esos conceptos sobre el bien y el mal que nuestras sociedad ha construido a lo largo de la historia, dejando a cada individuo totalmente libre para establecer sus propias normas, sus propias conclusiones en la vida. ¿que pasaría? ¿reinaría el caos más absoluto, o se solucionarían todos los problemas debido a que por genética llegaríamos a las mismas conclusiones?
Me gustaría pensar que como mínimo dejaríamos de ser tan idiotas...
Toda la información que recibimos esta destinada a la manipulación, al consumo, a llevarnos por un camino prefabricado por personas que pretenden condicionar nuestras vidas desde la sombra que les proporcionan los medios de comunicación. Estudian como contarnos la verdad a medias, como hacernos pensar como ellos quieren que pensemos, como hacernos mirar hacia otro lado a través de el entretenimiento. Nos han taladrado tanto el cerebro que hemos asumido que la Coca-Cola produce felicidad. He llegado a plantearme la posibilidad de mandar toneladas y toneladas de este producto a los países del tercer mundo... Seguramente, el simple efecto que les produce, les haría olvidarse del hambre y demás miserias que viven día a día.
Ya no se que pensar...
Aunque no lo parezca, tengo fe en la especie humana y por eso creo que sin todas las influencias exteriores podríamos llegar a ser mejores personas. Creo que deberíamos replantearnos todas esas creencias sociales absurdas y desfasadas, deberíamos atentar contra los cimientos de nuestra moral para demostrar lo inmensamente equivocados que estamos al juzgar ciertas actitudes.
Solo el miedo y la ignorancia hacen vulnerables a las personas, por eso deberíamos quitarnos el velo de la cara para empezar a vivir con el corazón, y a percibir con la razón.

3.4.09

Nunca quiere hacerse de día...


No puedo dormir...
La vida distribuye los tiempos a su antojo, sería perfecto poder manejar el supremo efímero, pero él, hace lo que le da la gana con nosotros. No es que lo bueno dure poco, es que el tiempo pasa más deprisa cuando tenemos la oportunidad de disfrutar. Curiosamente, nunca quiere hacerse de día cuando la soledad inunda tu vida.
He descubierto un ferviente amor por el sufrimiento, que cada vez me hace más fuerte inexplicablemente. Pero no es un sufrimiento común, es algo que tiene que ver conmigo mismo y con la sensibilidad que he desarrollado en la vida. Yo puedo verlo, tengo los ojos muy abierto y cada vez me gusta menos lo que percibo. No se si soy una variación en la secuencia, pero de lo que si estoy seguro es de que la secuencia cada vez apesta más. Puedo percibir el olor a putrefacción desde hace ya tiempo.
¿Soy el único que lo siente y que se siente como una mierda por ello, o a caso estoy completamente equivocado?
Siempre he sido un ser precoz, las cosas que viví a temprana edad me hicieron normalizar visiones y sensaciones que para muchas otras personas resultarían impactantes. Resulta “esperanzador” comprobar que casi nada te sorprende. He pasado a otra fase, esa donde el cómo es más importante que lo ocurrido... esa donde las cosas insignificantes para la mayoría, se vuelven un rió de pensamientos en mi persona. He llegado a un momento de mi vida, donde creo ser capaz de ver más allá de las simples apariencias. Desde luego no soy una persona normal y pensándolo un poco, siempre he intentado no serlo. Siempre he luchado contracorriente.
Este amor por el sufrimiento y esta lucha constante ha empezado a formar parte de mi vida, y están tan arraigadas que la mayoría de noches me gustaría que nunca llegara el alba. Parece contradictorio pero me siento mejor divagando en la soledad de mi habitación, que en una discoteca llena de gente vacía.
Soy yo el que no quiere que se haga de día. Con la mañana llega la realidad, el estrés, las personas que han olvidado lo que querían ser y luchan simplemente por sobrevivir. Con la mañana llega un mundo que se autodestruye a si mismo conscientemente. De día somo esclavos de nuestras vidas, de noche puedes elegir dormir, o ser libre...
Una mañana de aturdimiento es mejor que una noche que cae en el olvido.